
Fue uno de los jefes más importantes de las fuerzas comandadas por Francisco Villa.
Luego de la Batalla de Columbus, el general Pablo López fue herido de las dos piernas. Su hermano Martín, optó por subirlo a su caballo para salvarle la vida.
Al recuperarse de sus heridas cayó prisionero y es recordado por la respuesta que dió a sus captores, que le gritaban: "Ríndete Pablo López, ya sabemos que estás aquí" a lo que él contestó: "Aquí estoy... si son mexicanos me rindo, si son gringos moriré peleando". Finalmente se rindió a las fuerzas federales quienes lo sentenciaron a muerte.
Foto de casasolamuseum.com
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